En la práctica, el primer órgano en que entra en contacto el alcohol es el tubo digestivo, por lo que no debe extrañarnos que afecte directa e indirectamente a un órgano que debe atravesar hasta llegar al torrente circulatorio. Al igual que en los otro tejidos del organismo, los efectos del alcohol sobre el tubo digestivo dependen en gran medida de la dosis administrada, de tal manera que dosis bajas suelen tener muy pocos efectos, mientras que dosis más elevadas dan lugar a una gran variedad de trastornos.

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ESÓFAGO: numerosos estudios han señalado que la administración aguda y crónica de alcohol da lugar a trastornos de la motilidad esofágica y a la aparición de reflujo gastroesofágico, con todas sus posibles consecuencias, disminuye la presión del esfínter esofágico inferior, la amplitud de las contracciones y la frecuencia de relajación después de una deglución, facilitando el desarrollo de esofagitis por reflujo.

ESTÓMAGO: desde hace años se conocen los efectos deletéreos del consumo de etanol sobre la mucosa gástrica. El paradigma de estos efectos es la gastritis aguda inducida por la ingestión de grandes cantidades de alcohol. La resistencia del estómago a su propia auto-digestión por las enzimas que segrega se debe a la existencia de una barrera gástrica a la difusión del ácido luminal. La primera consecuencia, es el desarrollo de una gastritis aguda. Hay estudios que demuestran el desarrollo de gastritis con eritema, erosiones, petequias y exudado de la mucosa a las 6 horas siguientes de la ingesta, en algunos casos se puede producir erosiones y hemorragias. Otros irritantes gástricos como la aspirina o los AINES pueden potenciar los efectos del alcohol y aumentar el riesgo de hemorragia. Además, modifica la motilidad gástrica (vaciado gástrico), ya que se ha comprobado que la absorción del etanol al torrente circulatorio depende en gran medida del vaciado gástrico.

INTESTINO DELGADO: un porcentaje relativamente elevado de sujetos presenta diarrea más o menos intensa tras una intoxicación alcohólica aguda, debido al efecto directo del etanol sobre las fibras musculares lisas del intestino delgado, lesiones hemorrágicas de la mucosa intestinal causando malnutrición calórica y/o proteica.

PÁNCREAS: el consumo excesivo de alcohol da lugar a un gran número de alteraciones pancreáticas, entre las que destacan la pancreatitis aguda necrotizante, y la pancreatitis crónica con o sin insuficiencia pancreática secundaria.

1.- Efectos del alcohol en la fisiología humana, Servicio de Medicina Interna, Hospital Clinic. Barcelona, Adicciones (2002), VOL. 14, SUPL. 1

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